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PREGUNTAS FRECUENTES
El TDAH tiene la consideración de enfermedad porque la persona que lo presenta no cumple los criterios establecidos internacionalmente para describir lo que denominamos "SALUD". En la actualidad se considera como un trastorno de conducta, caracterizado básicamente por la imposibilidad de mantener la atención en una situación durante un período de tiempo razonablemente prolongado, junto a movimientos frecuentes de manos, extremidades,... Destaca en estos niños: 1- Una actividad motriz excesiva (se mueven constantemente y mucho más que lo "normal"). Además, su movimiento no parece justificado por la necesidad de hacer algo; parece que "se mueve por moverse". 2- Una importante dificultad para poner atención a las situaciones: lo que ven o escuchan. Atienden con interés durante unos períodos de tiempo muy breves, insuficientes para analizar las diversas situaciones u objetos con detenimiento y eficacia. 3- Una gran impulsividad o falta de reflexividad, que se pone de manifiesto cada vez que tienen que responder a una pregunta o tomar una decisión. Lo hacen siempre o casi siempre, sin "pararse a pensar antes de actuar" o bien, lo hacen con "la primera idea que se les ocurre". 4- Suelen abandonar lo que están haciendo sin haberlo terminado. Empiezan cosas y no las terminan: juegos, tareas escolares,... 5- Su falta de atención les dificulta aprender muchas cosas, por eso presentan retrasos generalizados en su desarrollo: social, escolar, personales, etc.. 6- En el Centro Educativo suelen tener problemas de relación con sus Profesores y compañeros (aunque no siempre es así), suelen leer y escribir mal; cometer errores frecuentes en sus tareas escolares, confundir hechos, fechas,... (todo debido a su falta de atención) 7- Suelen perder u olvidar dónde han dejado sus cosas; juguetes, materiales escolares,... 8- Sus movimientos suelen ser bruscos, rápidos y, consecuentemente, torpes: rompen cosas sin querer, tropiezan, se golpean, ....
Por lo general, las investigaciones realizadas en distintos países, por distintos investigadores, a lo largo de los pasados años, han puesto de manifiesto una gran diversidad de cifras, lo cual se explica por los diferentes métodos empleados y los instrumentos y criterios empleados en cada estudio. En España, durante el año 2003, se ha llevado a cabo el primer estudio multicéntrico, en 7 Comunidades Autónomas, incluyendo 19 Centros Educativos, con un total aproximado de 2000 escolares de ambos sexos. Empleando como instrumento de detección las Escalas de Áreas de Conductas Problema (EACP) y como criterio de identificación las Escalas Magallanes del TDAH (EMTDAH), es decir, empleando los criterios de la Organización Mundial de la Salud (CIE-10), en los que están basadas estas Escalas, los resultados obtenidos fueron los siguientes: Del total de la población estudiada (incluidos niños y niñas) ... el 3% cumplían de manera indiscutible los criterios para ser considerados niños con Déficit de Atención con Hiperactividad. Del total de niños (excluidas las niñas) ... el 5% cumplían de manera indiscutible los criterios para ser considerados niños con Déficit de Atención. Del total de niñas (excluidos los niños) ... el 1% cumplían de manera indiscutible los criterios para ser considerados niños con Déficit de Atención. Estos datos confirman una prevalencia de esta condición biológica mayor en niños que en niñas. Por su parte, el Director
General del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) de los Estados Unidos,
en su comparecencia el mes de noviembre de 2002, ante la Cámara
de Representantes del Congreso de los EE.UU. ofreció unos resultados
muy similares de los estudios realizados por su institución, afirmando
que este problema afecta a un porcentaje de la población que varía
entre un 3 y un 5% del total.
La respuesta anterior indica
la diferencia existente entre ambos sexos cuando se lleva a cabo un estudio
mediante encuestas o cuestionarios para padres y maestros. No obstante,
algunos indicadores sociológicos sugieren que quizás las
niñas se encuentren infradiagnosticadas y los niños sobrediagnosticados.
Es decir, que de acuerdo a los valores culturales de cada país o
región, se consideran niños con TDAH a muchos niños
que no lo son y en cambio, son ignorados casos de niñas que sí
lo son.
El DAH se pone de manifiesto desde el primer año de vida, aunque resulta difícil confirmar tal diagnóstico hasta los 3-4 años de edad. Como todos los niños hiperactivos, correctamente identificados a partir de los seis años de edad, presentaron su conducta problemática desde el primer año de vida, se considera un trastorno de base biológica. La hiperactividad NO TIENE
NINGUNA RELACIÓN con factores ambientales, tales como
ALIMENTACIÓN o EDUCACIÓN INADECUADAS.
Mediante en el empleo de instrumentos actuales y, contando con un buen conocimiento profesional del tema, en el momento actual es posible diagnosticar "Déficit de Atención con Hiperactividad" a partir de los 3 años de edad. Un profesional sin suficiente experiencia no puede hacerlo antes de los 4-5 años de edad.
Comparten entre ellos las
dificultades atencionales, la impulsividad y la hiperkinesia (movimiento
excesivo), pero no se manifiestan en todos los casos de igual modo.
Otros aspectos colaterales: problemas de conducta, de aprendizaje, etc...
son diferentes en cada caso.
Con el DAH se nace, se crece,
se "reproduce" y se muere. Nunca se deja de ser una persona con DAH.
Sin embargo, las personas, dependiendo de las ayudas profesionales y familiares
que reciban pueden aprender a vivir con esta característica de tipo
"temperamental" y desenvolverse con gran eficacia y éxito social
y profesional en la vida.
El futuro de un niño con Déficit de Atención que no reciba asistencia profesional adecuada es impredictible, ya que el resultado evolutivo dependerá de otros importantes factores, entre ellos, su capacidad intelectual, el estilo educativo de sus padres y el estilo educativo de sus profesores. La probabilidad de que el niño fracase escolarmente es muy alta si... - los padres
ignoran sus dificultades y le exigen demasiado
La probabilidad de que tenga problemas graves de conducta social: inadaptación o delincuencia está asociada al fracaso escolar generalizado y a la falta de apoyo familiar. En cualquier caso, el futuro
de un niño siempre es incierto, sea o no sea hiperactivo.
No necesariamente. Las complicaciones en el parto o inmediatamente después del parto, se consideraban hace años un factor de riesgo, tanto para presentar este trastorno como para otros; sin embargo, en la actualidad se considera que la condición DAH es heredada y, por lo tanto, independiente de las condiciones del parto.
Es difícil hacerlo sin suficiente experiencia y si se utilizan criterios inadecuados, pero aunque resulta complejo y requiere obtener bastantes informaciones de Padres, Maestros y Niño, no lo es tanto para profesionales con experiencia.
Las pruebas a favor de esta hipótesis no
son determinantes pero cada vez son mayores los datos que apuntan a una posible
transmisión genética.
No tiene ningún daño físico. Su cerebro es de aspecto absolutamente normal. Sencillamente "funciona de manera diferente" en alguna zona. Algunos estudios parecen poner de manifiesto algunas diferencias anatómicas entre estos niños y los demás (a los que se considera "normales" y un grupo homogéneo), sin embargo estas conclusiones no pueden darse por válidas hasta que no se realicen otros estudios que comparen las características anatomo-fisiológicas de este grupo de niños con otros grupos de niños con otros problemas escolares o conductuales.
Las pruebas actuales todavía NO permiten identificar un mal funcionamiento cerebral asociado de manera específica al DAH, de una manera convincente e inequívoca. Es posible que en un futuro se disponga de instrumentos y métodos que lo pongan de manifiesto.
Suelen presentar dificultades
para comer, dormir, son inquietos, irritables..., pero este comportamiento
también lo presentan algunos niños que NO SON HIPERACTIVOS.
Es impulsivo, desobediente: quiere salirse con la suya, tiene malas relaciones con los demás, no se entretiene con nada, no está quieto nunca.
A los indicadores anteriores se añaden, progresivamente, problemas de ansiedad y estrés (resultado de los excesivos castigos que recibe) y los primeros fracasos escolares.
Sí. Existen ciertos productos farmacéuticos que ayudan al niño hiperactivo. El principal fármaco es el METILFENIDATO. Esta sustancia química se comercializa con distintos nombres, en países diferentes. Sus efectos inmediatos son un aumento de la capacidad de atención y concentración y una reducción de la hiperkinesia y la movilidad del niño. Sin embargo, sus efectos duran poco tiempo: se elimina por la orina en unas cuantas horas y, es preciso volver a tomar otra pastilla. Por lo general, se toma una pastilla al levantarse y otra a medio día, pero depende de la prescripción médica, que se realiza en función de la edad del niño, la intensidad de sus problemas, su peso,... En la actualidad se están
desarrollando otros fármacos diferentes a los psicoestimulantes.
Los medicamentos utilizados con estos niños, son un buen apoyo mientras se combinen con procesos de enseñanza para que aprenda a regular su conducta por sí mismo.
Siempre que lo consideren
oportuno el especialista y sus padres; normalmente a partir de los
5 años.
NO.
Pueden crear dependencia
psicológica, con frecuencia por parte de los padres, que temen retirarla
por miedo a que la situación pueda descontrolarse sin el fármaco.
Mejora la capacidad de mantener
la atención y reducen el movimiento inadecuado, debido a que a través
de este agente externo se estimula al cerebro para que alcance los niveles
de activación necesarios para un correcto mantenimiento de la
atención (lo que repercute en una mejora de muchos otros indicadores).
Pueden existir diversas razones
para hacerlo, algunos profesionales lo hacen para que el niño no
se habitúe a la sustancia y deje de responder positivamente a ella.
En algún caso se produce
temporalmente una reducción del apetito y dificultad para iniciar
el sueño; sobre todo si se le proporciona otra dosis por la tarde
(en estos casos se complementa la medicación con otra sustancia
que le ayuda a dormir).
Nunca debe olvidarse que la medicación es al niño hiperactivo, lo que las muletas al recién operado de las piernas. El metilfenidato (o similar) es una sustancia química que AYUDA AL NIÑO A MANTENER LA ATENCIÓN Y REDUCIR SU MOVILIDAD. En la medida en que un niño o niña consigue aprender a AUTO-CONTROLARSE, a DIRIGIR SU COMPORTAMIENTO MOTRIZ Y ATENCIONAL, es posible reducir la ayuda farmacológica hasta llegar a hacerla desaparecer por completo. Por lo general, desde
los 5-6 años hasta los 9-10, la ayuda farmacológica facilita
al niño lograr sus aprendizajes curriculares y ser aceptado socialmente
por los iguales. A estas edades ES PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE que el niño
desarrolle HABILIDADES DE AUTOCONTROL simplemente con un sistema
de RECOMPENSAS y CASTIGOS administrado por Padres, Maestros y otros educadores.
Si el niño recibe entrenamientos específicos en FOCALIZACIÓN
DE ATENCIÓN y de SOLUCIÓN DE PROBLEMAS INTERPERSONALES, y
si los Padres y Maestros lo tratan de acuerdo con los PRINCIPIOS y TÉCNICAS
de la EDUCACIÓN ASERTIVA, entonces es posible evitar la medicación.
Normalmente se recomienda
tomar por la mañana y al mediodía, para que el efecto sea
máximo en el momento en que el niño acude a la escuela.
Se suele retirar temporalmente
en vacaciones escolares y con frecuencia también descansan los fines
de semana, aunque depende de la severidad del trastorno que le ocasione
su condición DAH.
Dependiendo de la evolución que tenga el niño se puede recomendar que se retire definitivamente o que se retome en períodos concretos. Por lo general, a partir
de los 12 años no se hace necesaria, si recibe la ayuda psicoeducativa
descrita en la pregunta 25.
Porque dado que su hiperkinesia
y cambios atencionales frecuentes cumplen una función de auto-estimulación
cerebral, la ingesta de tranquilizantes, los llevaría a tener que
moverse más y reduciría aún más su tiempo atencional.
Porque la capacidad atencional
(sus destrezas atencionales) se está desarrollando y el niño
está en un período de exploración y manipulación
que hace que los criterios de diagnóstico no discriminen claramente
entre lo que es un comportamiento normal y el que no lo es.
El autocontrol o autoregulación
del comportamiento es el resultado del desarrollo y de los procesos educativos
recibidos en casa y en el colegio; es decir, de sus aprendizajes. Pero
todo aprendizaje requiere de dos condiciones: una capacidad intelectual
para relacionar acontecimientos (inteligencia lógica) y una atención
eficaz y sostenida. Todos los niños tienen que aprender lo mismo:
autoregulación de su conducta, pero para los niños con alguna
limitación intelectual o déficit atencional esto se hace
más complicado y requiere más tiempo, tolerancia, comprensión
y otros métodos específicos de educación.
Porque con frecuencia la
ansiedad no es la causa, sino una consecuencia de su conducta. Debe tenerse
en cuenta que el DAH conlleva importantes problemas de adaptación
a diferentes niveles, que hacen que con frecuencia presenten trastornos
emocionales, por los excesivos castigos y recriminaciones que recibe de
su entorno.
Por su dificultad para prestar
atención y mantenerla.
Porque hay más elementos
que lo distraen y que influyen en su comportamiento mediante recompensas
u otros incentivos, fundamentalmente de tipo social.
Porque no sabe distinguir
lo principal de lo secundario y suele responder a lo que más llama
su atención. En general, esto puede explicarse como una de las consecuencias
de un retraso en el aprendizaje de habilidades cognitivas de resolución
de problemas.
Porque no tiene autocontrol
y le cuesta estar durante un tiempo prolongado prestando atención
a una misma tarea.
La inteligencia no tiene
relación alguna con la hiperactividad; por lo tanto, hay niños
hiperactivos con una inteligencia normal, baja y alta.
Algunos niños pueden
tener problemas de aprendizaje además de ser hiperactivos; otros
tienen estos problemas como consecuencia de su hiperactividad, de tal modo,
que, al no prestar atención suficiente, cometen más errores
en sus tareas, lo que dificulta su proceso de aprendizaje.
En la adquisición
de la lectura, la escritura, el cálculo, problemas para memorizar
y para generalizar lo aprendido.
Existen diversas explicaciones
posibles: Por una parte, el hábito de moverse de manera continua,
desde que abandona la cuna, dificulta la adquisición de otro nuevo
hábito incompatible con el anterior: el de realizar movimientos
más lentos y controlados. Por otra parte, los movimientos deben
ser dirigidos mediante procesos atencionales, cuanta menor es la atención
que se presta a una tarea motriz, más torpemente se realiza ésta.
Finalmente, muchos movimientos bruscos y poco coordinados son el simple
resultado de actuar de manera poco o nada reflexiva, por moverse de manera
"impulsiva".
En los escolares hiperactivos,
con inteligencia normal o superior, las dificultades aritméticas
pueden explicarse por la escasa atención que presta a las tareas;
lo cual ocasiona errores en la ejecución de las operaciones de cálculo
o bien retrasos en los aprendizajes de mecanismos y procesos.
No tienen ningún problema
de memoria; lo que ocurre es que no prestan atención suficiente
para memorizar.
Sí, debido a que no
comprenden por qué el niño se comporta de ese modo y tampoco
saben cómo abordar la situación.
Sí, como consecuencia
de los problemas de conducta que presenta su hijo y de su falta de recursos
para hacerles frente.
Se suele vivir un clima de
tensión emocional, que hace que en general la convivencia familiar
no sea agradable.
A un médico: Psiquiatra
infantil, Pediatra o Neurólogo, o a un Psicólogo especialista
en este tema.
Se suelen detectar fundamentalmente
en la Escuela, ya que es el medio en el que las demandas atencionales y
de seguimiento de instrucciones son mayores. También porque los
profesores pueden comparar el comportamiento del niño hiperactivo
con los demás y percibir las diferencias.
Se quejan de que no para
de moverse, interactúa constantemente con los compañeros,
habla mucho, no se centra en lo que hace y no sigue las instrucciones que
se le dan.
Suele tener una actitud negativa
hacia él, ya que lo considera desafiante, desobediente, vago, descuidado.
Con frecuencia atribuyen estos problemas de conducta a la mala educación
que han recibido de sus padres o a problemas de adaptación del niño
al colegio. Excepto cuando tiene buena información sobre la hiperactividad,
el profesorado trata al niño hiperactivo como un niño desobediente
y con mala fe. En cambio, cuando el profesorado adquiere información
adecuada sobre las características de estos niños, distingue
bien los déficits de atención suficiente, eficacia atencional,
capacidad de razonamiento y malos hábitos educativos, adecuando
entonces la enseñanza a las características del alumno mediante
una Adaptación Curricular Individual Metodológica.
Sí, de hecho son los
profesionales que más pueden ayudar al niño e influir sobre
su aprendizaje y adaptación a distintos niveles.
En primer lugar, asegurarse
de su identificación como tal, requiriendo un diagnóstico
fiable por un especialista en estos niños. Si ya está correctamente
diagnosticado, el profesor debe tratarlo como un NIÑO DIFERENTE,
realizando ajustes en el currículo del aula, para facilitar al niño
su seguimiento de una manera más cómoda y factible para él:
debe pedirle tareas más cortas o permitirle hacer interrupciones
en las mismas. Debe permitirle levantarse y moverse, siempre de forma que
no moleste a nadie: puede nombrarle su "ayudante" y así poder hacer
pequeños recados del profesor en clase.
Si el clima escolar es de
respeto a las diferencias, sí deben saberlo; así pueden ayudarlo
mejor. Si el clima es de intolerancia, el profesor es mordaz e irónico
con los niños más lentos o con problemas, entonces es mejor
que no lo sepan, para evitarle humillaciones. En este caso, es preferible
cambiarlo de Colegio.
No, existen casos descritos desde hace más de cien años. Nota: el Dr. Polaino-Lorente
ha utilizado el ejemplo de "Tom Sawyer" como niño hiperactivo, descrito
en una novela de aventuras, para ejemplificar el caso (Polaino-Lorente,
A. y Ávila de Encio, C. "Como vivir con un niño hiperactivo".
Madrid: Editorial AC)
Lo que ocurre que es que
sus comportamientos resultan inadecuados por la frecuencia con que se presentan,
su excesiva intensidad y lo inoportuno del momento en que tienen lugar.
Imprevisible, propio de una
edad inferior; caracterizado por la falta de atención y cuidado
a lo que hace. Impulsivo. Con mucho movimiento constantemente.
No, sencillamente actúa
sin pensar en las consecuencias.
El déficit de atención
sostenida ( la capacidad de mantener la atención en algo un tiempo
prolongado); de hecho el exceso de actividad motora desaparece con el tiempo.
Sí, que -en apariencia-
no tiene una finalidad concreta: parece moverse por moverse.
En los años cincuenta, cuando se desconocía prácticamente todo sobre esta cuestión, los profesionales de la Medicina (Pediatría y Psiquiatría fundamentalmente) lo consideraron una enfermedad de origen desconocido que se manifestaba, al igual que todas las enfermedades, mediante unos síntomas. Cuando una enfermedad se manifiesta con un conjunto de síntomas que siempre van juntos y se explican por una causa común entonces se denomina síndrome; por ejemplo, el síndrome de Down para explicar las manifestaciones de un trastorno genético (trisomía del par 21). A medida que se ha ido conociendo mejor la naturaleza del TDAH, ha dejado de tener la consideración de síndrome, ya que las manifestaciones conductuales que antes se consideraban "síntomas", se han ido explicando no como manifestaciones de la "supuesta enfermedad", sino como consecuencia de ella. Así, por ejemplo, no se considera que "tener accidentes" sea un síntoma de la Hiperactividad, sino que el niño hiperactivo al no prestar atención suficiente a los sucesos y a los elementos del entorno comete errores que, en algunos casos, lo llevan a tener accidentes más o menos graves (lo mismo que les sucede a los demás niños aunque con menos frecuencia). Hace años que fue
abandonado por los mismos que los crearon: los profesionales de la Medicina.
Hoy en día ya no se encuentra en ninguna clasificación de
enfermedades (DSM-III/IV/IVTR, CIE-10,...) ya que no se considera operativo
ni útil; sin embargo, su permanencia en libros escritos hace años
y la costumbre de algunos profesionales augura que desgraciadamente (para
confusión de muchos) perdurará durante algún tiempo.
No ES MENTIROSO, pero con
frecuencia miente para evitar castigos, igual que lo hacen otros niños.
Con frecuencia no cumple
con lo que le solicitan padres y maestros, pero no lo hace porque a veces
no pone suficiente atención, otras veces porque no sabe o se siente
incapaz de hacerlo y otras veces porque "está harto" de que le manden
hacer cosas y luego le critiquen por hacerlas mal; de modo que prefiere
no hacerlas.
Sí, porque acumula
muchos castigos, lo que le hace estar casi siempre con niveles altos de
ansiedad y estrés.
Porque cuando se porta mal,
se le dice que "ES MALO". Esto deteriora gravemente su autoestima,
de modo que intenta protegerse con justificaciones.
Cuando esto ocurre (no siempre)
es porque de esa manera se convierte en alguien importante para los demás.
En otras ocasiones es porque los demás lo provocan (lo incitan)
a portarse mal.
Cuando va siendo mayor puede
convertirse en el líder de la clase, pero normalmente es rechazado:
no lo aprecian.
Suele pelearse con ellos,
verbal o físicamente, los molesta, les quita sus cosas, ...
Es necesario exponerle claramente
los problemas de conducta que presenta el niño, así como
los momentos concretos del día en los que se presentan. Se habrán
de tener contactos periódicos para ver la evolución del niño
en relación al tratamiento.
Puede enseñarle a
que mantenga la atención durante períodos de tiempo cada
vez mayores (focalización y regulación de la atención),
a que aprenda autocontrol de sus emociones (ira, tristeza,...), a resolver
sus problemas con otros niños y adultos. Puede asesorar a padres
y maestros acerca de cómo manejar el comportamiento del niño.
Puede, además, ayudarle
a superar las dificultades de aprendizaje en el caso en que las haya.
Ayudarle a que aprenda a
controlar su comportamiento en el aula, lo que repercutirá en una
mejor relación con los demás, en unos mejores resultados
académicos y en una mejora de su autoestima. Adaptar la metodología
de aprendizaje a sus características mediante una Adaptación
Curricular Metodológica.
Ayudarle a que aprenda a
controlar su comportamiento en su casa, lo que repercutirá en una
mejores relaciones familiares y una mejor relación de él
consigo mismo (seguir un programa de control de su comportamiento indicado
por su psicólogo). Proporcionarle ayuda especializada (llevarlo
a sesiones de aprendizaje de habilidades atencionales y sociales). Supervisar
el trato que recibe de sus profesores y requerir un trato adecuado a sus
circunstancias.
Siguiendo las instrucciones
y asesoramientos indicados por el terapeuta que trabaje con el niño.
NO. Las terapias psicoanalíticas, las terapias lúdicas (de juego), las terapias de grupo y la terapia conductual estricta (recompensas y castigos) no han mostrado una eficacia alta. El tratamiento psicológico
más eficaz del niño hiperactivo parece ser la Terapia
Cognitivo-Conductual Integrada para controlar sus problemas de conducta,
más
la
terapia educacional para mejorar sus habilidades atencionales y sociales,
más
la medicación, cuando se considera necesario. Esta se considera
una terapia multicomponentes.
Si. Mediante el seguimiento
de un Programa de Control del Comportamiento, en el cual los padres
utilizan un método educativo sistemático. Para iniciarlo,
los padres deben recibir entrenamiento en Técnicas de Educación
Asertiva.
Puede ser útil únicamente
para hacer desaparecer ciertos comportamientos inadecuados, pero a menos
que se combine con la recompensa, en forma de elogios principalmente, sus
efectos no serán duraderos.
No; hay que intentar que
ese movimiento sea adaptativo, es decir que no le perjudique a él
ni a otros, pero tolerarlo.
Nunca. Se debe castigar para
eliminar algo, pero no para conseguir algo. Si queremos que preste más
atención, habrá que recompensar los momentos en los que está
atento.
Haciendo que nos mire a los
ojos, incluso instigándole para que lo haga, hablándole suavemente
pero con firmeza. Pídale a continuación que repita lo que
se le ha dicho para ver si ha entendido el mensaje.
Enseñándole
habilidades sociales básicas y habilidades de solución de
problemas interpersonales.
Estructurando las tareas
en tiempos cortos, permitiendo que haga descansos al concluir las mismas,
reforzando los períodos de atención, controlando el ambiente
para que haya los menores elementos distractores posibles.
Enseñándole
ejercicios de control muscular.
Fundamentalmente en enseñarle
a pensar antes de actuar para que regule su comportamiento, tanto a
la hora de enfrentarse a una tarea como en sus relaciones interpersonales.
Sí, pero en tal caso
hablamos de un trastorno diferente al que nos venimos refiriendo.
Sí, pero igualmente
estamos hablando de otro trastorno, en el que el excesivo movimiento
viene producido normalmente como consecuencia de la tensión acumulada
del niño por problemas de estrés.
No. Es necesario un análisis
más detallado, que permita conocer desde cuándo y en qué
situaciones aparecen esos indicadores y si van asociados a otros.
Por un lado de los padres,
por otro de los profesores y por otro del propio niño en cuestión.
Será necesario hacer una evaluación más amplia y analizar si realmente la información es contradictoria o se están valorando de manera diferente los mismos datos objetivos.
En absoluto. Las vitaminas no "nivelan el cerebro".
El control diurno o nocturno
de la vejiga de la orina NO TIENE NADA QUE VER con la Hiperactividad.
No hay razón alguna
para ello. Los retrasos en el lenguaje oral están más relacionados
con la forma de educar al niño los padres.
91. ME HAN DICHO QUE LOS NIÑOS HIPERACTIVOS DEJAN DE SERLO ALREDEDOR DE LOS 14-16 AÑOS ¿ES ESO CIERTO? No. Lo que ocurre es que, a partir de los 12 años empieza a mejorar la capacidad de autocontrol del niño y consigue moverse de manera más aceptable. Los niños hiperactivos son jóvenes y luego adultos hiperactivos.
Ninguno y los mismos que para los adolescentes. Puede tomar medicación, pero no es aconsejable ni suele ser necesario. El tratamiento consiste en un Proceso de Entrenamiento Asertivo y en Autocontrol. Por supuesto, deben descartarse otros problemas asociados al DAH.
El principal defensor de esta teoría es el norteamericano Dr. Russell Barkley. Ahora bien, como toda teoría, es sencillamente una HIPÓTESIS DE TRABAJO. Para ser operativa esta teoría debe proponer un MODELO GLOBAL, EXPLICATIVO DEL COMPORTAMIENTO, que incluya lo que entiende por IMPULSOS; de dónde salen tales impulsos y qué función tienen en la regulación del comportamiento voluntario. La principal teoría de los impulsos es el Psicoanálisis, la cual fue descrita por Freud y otros hace años, habiendo quedado relegada a la "historia de la psicología científica". La teoría del Dr.
Barkley está basada en un punto de vista biologicista (ahora llamado
"neuropsicológico") sobre la conducta humana, pero no es un "modelo
psicológico". En el momento actual es una hipótesis de trabajo
que, muy probablemente esté ocasionando más confusión
que clarificando la situación.
Las investigaciones sobre
tratamientos farmacológicos sobre el DAH se financian por
Laboratorios Farmacéuticos, con el objetivo de conseguir productos
de mayor calidad y eficacia. Estas investigaciones se apoyan entre otras,
en evaluaciones denominadas "neuropsicológicas", en una dirección
opuesta a las evaluaciones psicológicas y educativas tradicionales.
Hasta el momento, tales evaluaciones no han podido ofrecer ningún
tipo de respuesta válida y eficaz para este problema.
Ninguna, que nosotros conozcamos.
En la actualidad hay una mayor sensibilidad sobre este grupo de niños. Antes eran considerados niños de mal carácter y no se comprendía lo que les ocurría. En la actualidad, las cosas están cambiando; al haber más interés por el tema, se publican más libros y se difunden más noticias. El porcentaje de niños
con TDAH no es muy alto con respecto al total de niños (3-5%),
pero al ser un tema novedoso se habla de él con mucha frecuencia.
Desde este punto de vista, sí se puede decir que es una MODA, pero
no en sentido peyorativo o menospreciativo. Detrás del DAH hay mucho
sufrimiento: del niño/a que lo padece, de sus padres y hermanos
y de sus profesores. No se puede tomar a la ligera, sino hacerse cargo
de él y actuar lo antes posible con la mayor eficacia.
La situación actual es de notable desconocimiento de la naturaleza de este trastorno y de sus posibles soluciones. Además, muy lamentablemente, de todos los profesores, los de Educación Secundaria suelen ser quienes más se preocupan del rendimiento académico y menos del desarrollo personal de sus alumnos. No es una pauta general en todos los profesores, pero es necesario reconocer que un elevado porcentaje de los mismos mantienen estas actitudes, a la vez que carecen de recursos para hacerse cargo de éstos y otros problemas. En el caso de profesores de educación infantil y primaria, lo que sucede es que DESCONOCEN casi todo acerca de este problema.
En todos los países, las diversas Asociaciones de Afectados suelen organizar actividades de este tipo como uno de sus principales objetivos. A partir de 2006, la Fundación CALVIDA, en colaboración con el Grupo ALBOR-COHS y diversas Asociaciones Integradas en la ALIANZA, van a promover este tipo de cursos en varias ciudades españolas y en algunos países iberoamericanos.
El acuerdo entre profesionales
no se da en ninguna profesión. Médicos, abogados, ingenieros,
... y los Psicólogos no podíamos ser una excepción.
El término diagnóstico corresponde a la medicina y lo emplean los profesionales médicos: pediatras, psiquiatras y neurólogos (entre otros) para identificar una "enfermedad". En este sentido, puede diagnosticar el TDAH (entendido como enfermedad) cualquier Licenciado en Medicina (sea Pediatra, Psiquiatra o Neurólogo) o Psicólogo Clínico.. Ahora bien, entendido el TDAH como un problema socio-comportamental, está perfectamente legitimado para su "identificación como tal" cualquier profesional: Licenciado en Psicología o en Pedagogía con suficiente competencia en el tema. Así pues: evaluar un caso de TDAH y establecer la "conclusión" de que efectivamente se trata de un niño o niña con trastorno por déficit de atención con hiperactividad, puede realizarlo quien tenga los conocimientos y experiencia suficiente, sea Médico, Psicólogo o Pedagogo.
El tratamiento del niño hiperactivo deben realizarlo los profesionales de la Educación y la Salud que dispongan de experiencia y suficientes recursos para tratar sus dificultades: Profesores, para hacerse cargo de los retrasos en sus aprendizajes. Médicos, cuando se aconseja un tratamiento farmacológico como apoyo a otras intervenciones. Psicólogos, Pedagogos o PsicoPedagogos, para diseñar y supervisar el Asesoramiento en Problemas de Conducta a Padres y Maestros. Especialistas en Entrenamientos específicos, para llevar a cabo la enseñanza de habilidades atencionales, autocontrol del comportamiento, habilidades de relación social y otras. La eficacia de cualquier tratamiento de un niño hiperactivo aumenta cuando se establece y mantiene una "colaboración activa" entre todos los profesionales que lo atienden. Nota: estas denominaciones profesionales están limitadas al Estado español. En otros países, las diferencias en estudios y titulaciones pueden sugerir ciertos cambios en lo expuesto. |
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